El reciente boom de las redes sociales, y todo lo que rodea a la web 2.0 (blogs, wikis, comentarios, compartir información,...), ha implicado nuevas estrategias de marketing, basadas principalmente en la vertiente viral que todos los medios sociales poseen.
Hasta ahora se han aprovechado estas características virales, para hacer llegar a más público la información, ya sea compartiendo opiniones, enlaces o haciendo saber que algo “te gusta”, tal como ha puesto de moda Facebook, con la ventaja de que esta información les llega a través de sus propios contactos, con lo que la credibilidad de las opiniones vertidas crece considerablemente. Estas opiniones muchas veces contienen enlaces que pueden llevar a nuestra web, o simplemente hablar de sus contenidos, con lo que se puede conseguir atraer un tráfico muy valioso hacia nuestra web, muchas veces con un coste económico mínimo, o incluso inexistente.
Una tendencia que se está imponiendo últimamente, de la que estamos muy pendientes, es la de atraer tráfico hacia las redes sociales, y muy en concreto hacia Facebook. El éxito de esta red social ha logrado cambiar la filosofía de muchos de sus usuarios, de forma que prefieren navegar por los propios perfiles de las empresas, o recibir sus actualizaciones directamente en su página de inicio o “muro”, en lugar de visitar su web, acceder a su RSS, o suscribirse a una lista de correo, que serían otros métodos tradicionales para mantenerse informado de la actividad de una empresa.
Esto, en lugar de ser un problema para el posicionamiento, resulta ser un nuevo reto, un cambio en las reglas del juego, para el que estamos preparados. Si el objetivo es posicionar a una empresa, y uno de los canales adecuados, por el motivo que sea, son las redes sociales, no hay inconveniente en adaptarnos, y conseguir fidelizar a otro tipo de usuarios.
Por sencillo que pueda parecer, una buena estrategia para tener la presencia adecuada en los medios sociales, tiene detrás un gran trabajo, ya que no sólo se trata de generar información, y esperar a que está se vaya expandiendo: hay que buscar los canales adecuados para que esa información llegue a quién queremos, y sobretodo, hay que cuidar mucho la forma en la que se genera y qué información se genera, puesto que la viralidad de las redes sociales se puede volver en contra, y cualquier mínimo error puede suponer multitud de críticas negativas, que podrían dañar la imagen o reputación de la empresa.