Un proyecto de imagen corporativa empieza cuando el cliente nos pide un "logo" para su empresa, ya sea porque va a abrir un nuevo negocio, o porque necesita actualizar su marca de empresa, producto o evento.
En realidad, no solo necesita que le diseñemos un logotipo, necesita además, todas y cada una de las piezas que van a formar parte de cada acción de comunicación. De esta forma, la imagen que la empresa quiera dar de sí misma se irá fortaleciendo y abriendo hueco en el mercado.
La unión de todas esas piezas da lugar a la identidad visual corporativa. La manifestación visible y física de la marca y parte primordial en el proceso de branding de cualquier empresa.
Antes de empezar a diseñar un logotipo, nos reunimos con el cliente para conocer lo mejor posible su proyecto: creamos un briefing (informe) en el que recogemos desde las características de la empresa, sector, estructura, ubicación, ámbito de actuación y público objetivo, etc… hasta los valores y objetivos que desea conseguir. Este conjunto de datos, junto con nuestra experiencia, dan paso a la fase de análisis, en la que seleccionamos ideas para posteriormente diseñar la propuesta de logotipo.
Preparamos minuciosamente la presentación para explicar de forma muy visual la procedencia de la propuesta. De dónde o de qué hemos partido hasta llegar a conseguir el logotipo en cuestión. Es en esta reunión, cuando el cliente nos muestra sus primeras impresiones y vemos cuáles son sus preferencias ante lo presentado. Hay veces en las que a decisión es rápida, y casos en los que debemos reajustar algunos aspectos gráficos ya sea porque el cliente, o nosotros mismos veamos que es necesario para mejorar la propuesta.